Tal vez un día de paseo con tu amor, caminando y viendo de verdad todo lo que te rodea. Disfrutar los edificios del centro de la ciudad, detenerte en cualquier esquina y ver el cielo azul. Tomar un café y platicar de todo y nada.
O mejor una tarde fría para caminar y fumar, sin ver nada con atención pero disfrutando del bullicio. Sintiendo que eres una pieza más de este laberinto que se mueve siguiendo un ritmo ancestral.